Siempre que le decía a mi hija Leonor que ya nunca iría a Mozambique, ella me contestaba segura:

– ¡Sí mamá, vas a ir a Mozambique y yo voy a ir contigo!

Yo asentía pero en el fondo pensaba que nunca vería realizado mi sueño. Y resulta que sus pronósticos se cumplieron y estamos aquí ¡las dos!

mama y yo

Hemos vivido estos días una amalgama de sentimientos y emociones tan  intensos, de los que hacen vibrar el alma. Hemos bailado, cantado, rezado, reído muchas veces, y por supuesto, también hemos llorado, es inevitable aquí…Además de madre e hija, siento que también hemos afianzado nuestros lazos y somos también amigas, compañeras, cómplices.

Hemos tenido momentos duros como el día que conocimos a Moses, el niño de nueve años que con su hermanita a cuestas, hacía el viaje de casi 20 kms a pie, descalzo desde hace 2 años que murió su madre. Viene al centro nutricional de Alúa con ella para que le den el preparado nutricional y la controlen. Está a cargo de su tía, con otros 2 hermanos. Los ojitos tristes con los que nos miró, nos traspasaron el corazón. Sólo esbozó una sonrisa cuando le enseñamos la foto que le habíamos hecho. No pudimos evitar las lágrimas.

mose

Y momentos divertidos, como uno de los días que visitamos las huertas, después de ver los cultivos, los campesinos se sentaron alrededor para hacernos partícipes de su sentir.  Cuando uno de ellos nos había dicho que necesitaba más regaderas y otras botas, el tercero se levantó muy serio y se le declaró en público a Leonor, le dijo que le gustaba y quería que fuera su mujer. La explosión de carcajadas fue unánime.

mamá y yo 2

Lo que hemos vivido estos días las dos, lo atesoraremos cuidadosamente en el rincón donde se guardan los recuerdos que uno no quiere que se borren nunca.

Cuando Leonor era pequeña, acostumbraba de vez en cuando a dejarme notas aquí y allá: “te quiero mamá”, “gracias mamá”… Ahora yo le voy a dejar una notita igual que ella me dejaba:

“Gracias mi niña, seguiremos juntas en este camino”