Es la quinta vez que vengo a este querido país de Mozambique. Seguro que será la última porque los años van pasando para mí también, pero lo que es seguro que siempre está y estará en mi corazón.

Esta vez mi regreso es principalmente para acompañar a Leonor, Leonor hija y Chaveli.

Leonor y algunas personas fueron las primeras que recibieron el testimonio de mis primeros encuentros con este país y éstas gentes. Aquello que fui capaz de transmitir “cayó en buena tierra” como diría el evangelio y ahora estas personas, acompañadas siempre por Leonor continúan aquel trabajo que yo comencé.

isabel artículo

Mi impresión en esta nueva visita, después de casi ocho años, no es demasiado alentadora, pese que soy optimista…

Es cierto que hay cambios evidentes sobretodo en el mundo de la educación donde las misioneras y misioneros hacen una labor encomiable, sobre todo en el campo femenino donde la educación y la cultura estaban casi vetados.

Sin embargo, a pesar de un crecimiento de casi un 7% (que para si lo quisiéramos otros paises) la mayoría de la gente sigue viviendo en condiciones muy precarias y con una economía de subsistencia.

El pueblo de Mozambique ha sido y sigue siendo un ejemplo de tolerancia y reconciliación después de aquellos terribles años de guerra. Un pueblo de naturaleza pacífica y sonrisa siempre permanente.

Muchísimos son todavía los retos de este jóven país, pues son cotidianos los episodíos de criminalidad, raptos, violencia sexual, robos en pleno día, etc.

Pese a todo, el pueblo de Mozambique merece seguir adelante, confiar en sus propias fuerzas y en personas de organizaciones que den una mano para continuar apoyando a formar personas capaces y fomentar que sean los que hagan realidad un futuro más digno para todos.Es la quinta vez que vengo a este querido país de Mozambique. Seguro que será la última porque los años van pasando para mí también, pero lo que es seguro que siempre está y estará en mi corazón.

Esta vez mi regreso es principalmente para acompañar a Leonor, Leonor hija y Chaveli.

Leonor y algunas personas fueron las primeras que recibieron el testimonio de mis primeros encuentros con este país y éstas gentes. Aquello que fui capaz de transmitir “cayó en buena tierra” como diría el evangelio y ahora estas personas, acompañadas siempre por Leonor continúan aquel trabajo que yo comencé.

Mi impresión en esta nueva visita, después de casi ocho años, no es demasiado alentadora, pese que soy optimista…

Es cierto que hay cambios evidentes sobretodo en el mundo de la educación donde las misioneras y misioneros hacen una labor encomiable, sobre todo en el campo femenino donde la educación y la cultura estaban casi vetados.

Sin embargo, a pesar de un crecimiento de casi un 7% (que para si lo quisiéramos otros paises) la mayoría de la gente sigue viviendo en condiciones muy precarias y con una economía de subsistencia.

El pueblo de Mozambique ha sido y sigue siendo un ejemplo de tolerancia y reconciliación después de aquellos terribles años de guerra. Un pueblo de naturaleza pacífica y sonrisa siempre permanente.

Muchísimos son todavía los retos de este jóven país, pues son cotidianos los episodíos de criminalidad, raptos, violencia sexual, robos en pleno día, etc.

Pese a todo, el pueblo de Mozambique merece seguir adelante, confiar en sus propias fuerzas y en personas de organizaciones que den una mano para continuar apoyando a formar personas capaces y fomentar que sean los que hagan realidad un futuro más digno para todos.